Saltar al contenido

Gasolina 95 1,787 € ▼ 1,7 c Gasóleo 1,888 € ▼ 2,0 c desde el 5 Oct

Precios por provincia Cómo calculamos

Cocheconomía

Calcular mi coste

Comprar

¿Merece la pena comprar un coche con etiqueta B en 2026? La cuenta que hay que hacer antes

Están baratos, y están baratos por un motivo. La etiqueta B no te prohíbe circular hoy, pero condiciona dónde podrás entrar mañana y cuánto valdrá el coche cuando lo vendas. Para quién sigue siendo buena compra y para quién es una trampa.

Por

Cifras verificadas con fuentes citadas al final. Cómo trabajamos.

SEAT Ibiza 6F rojo de tres cuartos trasero aparcado sobre adoquines

Entras en un portal de usados, filtras por presupuesto y aparece el patrón: por el mismo dinero, los coches con etiqueta B son claramente mejores que los de etiqueta C. Más equipamiento, menos kilómetros, mejor acabado.

No es casualidad ni es una ganga que nadie ha visto. Están baratos porque el mercado ya ha descontado su problema. La pregunta no es si el coche es bueno: es si ese descuento compensa el problema en tu caso concreto.

Y la respuesta depende de tres cosas que solo tú sabes.

Qué es la etiqueta B y qué significa hoy

La etiqueta B de la DGT, la amarilla, corresponde a grandes rasgos a los gasolina matriculados desde el año 2000 que no llegan a Euro 4, y a los diésel desde 2006 que cumplen Euro 4 o Euro 5.

Lo que importa es esto: hoy, un coche con etiqueta B circula con normalidad por casi toda España. No es un coche prohibido. Es el escalón intermedio.

Dónde empieza a notarse es en las zonas de bajas emisiones, y ahí no hay una respuesta única porque cada ayuntamiento pone sus reglas. Lo mantenemos actualizado en las ZBE de las ciudades españolas y lo explicamos en etiquetas de la DGT y ZBE.

Antes de comprar, mira la ordenanza concreta de tu ciudad y de las que visitas. No la norma general, la de tu ciudad. Es el único dato que decide.

El riesgo real no es la multa: es el valor de reventa

Aquí está el punto que casi nadie te cuenta y que es el que cuesta dinero de verdad.

El riesgo de un coche con etiqueta B no es que mañana no te deje salir de casa. Es que cuando lo vayas a vender, el siguiente comprador va a tener el mismo miedo que tú tienes ahora, y más razones para tenerlo.

La tendencia de las ordenanzas municipales va en una dirección, no en las dos. Las zonas de bajas emisiones se amplían, no se reducen. Eso no significa que la etiqueta B vaya a prohibirse en una fecha concreta —no hay ninguna norma estatal que fije eso, y quien te diga lo contrario se lo está inventando—, pero sí significa que el mercado seguirá presionando el precio a la baja.

Traducido a dinero: compras con descuento, y vendes con un descuento mayor. La diferencia entre esos dos descuentos es lo que te cuesta la etiqueta.

Por eso la pregunta correcta no es «¿podré circular?», sino «¿cuánto voy a perder al venderlo?». Y eso se mide con el valor residual, que explicamos en la depreciación de un coche y en los coches que menos se deprecian.

Las tres preguntas que deciden

1. ¿Dónde vives y dónde conduces?

Si vives en una ciudad con ZBE activa o en su área de influencia, es el factor decisivo. Comprobar la ordenanza no es opcional.

Si vives en una ciudad pequeña, en un pueblo o en zona rural, el problema se reduce mucho. Lo que hay que mirar entonces es si viajas con frecuencia a ciudades grandes.

2. ¿Cuántos años piensas tenerlo?

Esta es la pregunta más útil de las tres, y la que más gente se salta.

Si lo vas a tener dos o tres años, el riesgo es alto: vas a venderlo justo cuando el descuento del mercado sea mayor que el que tú aprovechaste.

Si lo vas a tener siete u ocho años, hasta el final de su vida útil, el riesgo casi desaparece. Si el coche se va a ir al desguace contigo, su valor de reventa da igual. Y ahí el descuento de compra es dinero puro.

Esa es la clave: la etiqueta B penaliza al que revende, no al que amortiza.

3. ¿Cuántos kilómetros haces?

Con pocos kilómetros, un coche barato de comprar gana por goleada, porque el ahorro de consumo de un coche moderno no llega a compensar su sobreprecio. Está en barato de comprar o barato de mantener.

Con muchos kilómetros, la cuenta se aprieta y conviene mirar también el consumo y el mantenimiento.

Para quién sí es buena compra

  • Quien vive fuera de una ZBE y no entra a diario en una.
  • Quien compra para quedárselo muchos años, sin intención de revender.
  • Quien hace pocos kilómetros y quiere el mejor coche posible por poco dinero.
  • Quien necesita un segundo coche de uso ocasional.

En estos casos el descuento es una ventaja real y el riesgo es pequeño.

Para quién es una trampa

  • Quien vive o trabaja en el centro de una ciudad grande con ZBE activa.
  • Quien lo compra pensando en revenderlo en dos o tres años.
  • Quien lo compra solo porque «por este precio es mejor coche», sin haber mirado la ordenanza de su ciudad.
  • Quien va justo de presupuesto y no podría cambiar de coche si las reglas se le complican.

Este último caso es el que más nos preocupa: un coche barato que luego no puedes usar ni vender no es un ahorro, es un problema con cuatro ruedas.

Lo que haríamos nosotros

Mira la ordenanza de tu ciudad, hoy, por escrito. No lo que te diga el vendedor.

Decide cuántos años lo vas a tener y sé honesto. Si la respuesta es «dos o tres», sube un escalón de etiqueta aunque sea un coche peor.

Pide el descuento que corresponde al riesgo. Si el coche tiene etiqueta B, eso es un argumento de negociación legítimo: cómo negociar el precio de un coche.

Y no pagues precio de etiqueta C por un coche B. Pasa, sobre todo con modelos atractivos.

Cuánto descuento tendrías que conseguir para que salga a cuenta

Hasta aquí hemos hablado en cualitativo. Vamos a poner la cuenta, porque se puede.

La idea es sencilla: el coche con etiqueta B es más barato de comprar y previsiblemente más barato de vender. Lo que decide si compensa es si el descuento de entrada es mayor que el descuento de salida.

El método, en cuatro pasos:

  1. Mira cuánto más barato entra respecto al mismo coche con etiqueta C. Esa es tu ganancia de hoy.
  2. Estima cuántos años lo vas a tener. Sé honesto.
  3. Pregúntate qué parte de su valor conservará al venderlo, sabiendo que el mercado habrá descontado más el riesgo de acceso.
  4. Resta. Si la ganancia de hoy es claramente mayor que la pérdida de mañana, adelante.

Y aquí aparece el resultado que más orienta: cuantos más años lo tengas, más fácil es que salga a cuenta, porque la pérdida de reventa se diluye y llega un punto en que el coche vale poco de todas formas, tenga la etiqueta que tenga.

A los diez o doce años, la diferencia de valor entre un B y un C es pequeña en términos absolutos. A los tres, es grande. Esa es toda la película.

Para estimar el paso 3, la herramienta está en la depreciación de un coche y en los coches que menos se deprecian.

Lo que de verdad hay que comprobar, y no es la etiqueta

Un error frecuente: tanto mirar la pegatina que uno se olvida de mirar el coche.

Un etiqueta B es, por definición, un coche con años. Y eso trae consigo las cosas que traen los coches con años, que cuestan bastante más dinero que cualquier restricción de acceso:

El historial de mantenimiento. Es lo que separa un coche de doce años que va a durar otros cinco de uno que va a empezar a romperse el mes que viene.

Los kilómetros reales, no los que marca el cuadro: cómo detectar kilómetros manipulados.

Y lo que le toca pronto. Un coche con etiqueta B suele estar en la edad en que llegan la distribución, el embrague o el filtro de partículas. Si le toca alguna de esas, el descuento que creías ganar ya está gastado.

La revisión completa está en qué mirar al comprar un coche de segunda mano, y lo que cuesta cada una de esas piezas, en precios de reparaciones de coche.

Si ya tienes un coche con etiqueta B

Buena parte de quien lee esto no está comprando: está preguntándose si tiene que deshacerse del suyo. La respuesta corta es que probablemente no, y desde luego no con prisa.

Tres razones:

Vender con prisa es la peor forma de vender. Si el mercado está descontando el riesgo, salir corriendo es aceptar ese descuento en el peor momento.

El coche sigue siendo utilizable. Hoy circula con normalidad por casi toda España, y lo que cambie, cambiará por ordenanzas municipales que se publican con antelación.

Y el valor que te queda por extraer es el uso, no la venta. Un coche que ya has amortizado te da transporte barato. Cambiarlo por uno nuevo «por si acaso» suele ser mucho más caro que el problema que intentas evitar.

Lo que sí conviene es estar atento a la ordenanza de tu ciudad y, cuando el coche empiece a pedir reparaciones serias, hacer la cuenta completa en lugar de la emocional: reparar o cambiar de coche.

Preguntas frecuentes

¿Se va a prohibir la etiqueta B?

No hay ninguna norma estatal que fije una fecha. Lo que sí ocurre es que las zonas de bajas emisiones municipales se van ampliando, y cada ayuntamiento decide sus restricciones.

¿Puedo entrar hoy en una ZBE con etiqueta B?

Depende de la ciudad: las reglas son municipales y distintas en cada una. Hay que consultar la ordenanza concreta.

¿Pierde más valor un coche con etiqueta B?

El mercado descuenta el riesgo de acceso, así que sí: su valor de reventa está más presionado que el de un coche con etiqueta C o CERO.

Entonces, ¿es mala compra?

No necesariamente. Es buena compra si lo vas a tener muchos años y no dependes de entrar en una ZBE; es mala si piensas revenderlo pronto o vives en el centro de una ciudad grande.

¿Qué coches tienen etiqueta B?

A grandes rasgos, gasolina matriculados desde 2000 que no alcanzan Euro 4, y diésel desde 2006 con Euro 4 o Euro 5. La etiqueta real de tu coche se consulta en la DGT.

¿Me conviene más un diésel C que un gasolina B?

Depende de tus kilómetros y de tu ciudad. La etiqueta C da más margen a futuro; el diésel solo compensa con kilometraje alto.

Fuentes

  • Clasificación de las etiquetas ambientales de la DGT y funcionamiento de las zonas de bajas emisiones, desarrollado en etiquetas de la DGT y ZBE y las ZBE de las ciudades españolas, donde se mantienen las normas municipales vigentes.
  • Comportamiento del valor residual según la etiqueta: criterio desarrollado en la depreciación de un coche.
  • No se cita ninguna fecha de prohibición futura porque no existe norma estatal que la establezca, como se advierte en el texto.

Compartir

Seguir leyendo