En corto.
Según el índice GANVAM-DAT a cierre de 2025, a los tres años un híbrido no enchufable conserva el 68 % de su precio de tarifa, un gasolina el 60,2 %, un diésel el 58,3 % y un eléctrico puro el 48 %. Veinte puntos de diferencia entre el primero y el último: en un coche de 30.000 €, son 6.000 € de distinta pérdida por elegir una tecnología u otra.
La depreciación es la partida más grande de tener un coche y la única que no se paga con una factura. No la ves salir de tu cuenta ningún mes: la pagas de golpe, el día que vendes, y por eso casi nadie la mete en la decisión de compra.
Es un error caro. En los primeros años, lo que un coche pierde de valor supera con holgura lo que gastas en combustible, seguro y taller juntos. Así que si hay una cifra que conviene mirar antes de firmar, es esta.
Y ahora por fin hay datos españoles para mirarla.
Los coches que menos se deprecian, por motorización
El índice GANVAM-DAT —elaborado por la asociación de vendedores de vehículos con la tasadora DAT— mide lo que retiene un coche de su precio de tarifa original. Estas son las cifras a cierre de 2025:
| Motorización | Valor retenido a 3 años | Kilometraje de referencia | Valor medio |
|---|---|---|---|
| Híbrido no enchufable (HEV) | 68 % | 60.000 km | 21.350 € |
| Gasolina | 60,2 % | 60.000 km | unos 16.153 € |
| Diésel | 58,3 % | 90.000 km | — |
| Eléctrico puro | 48 % | — | 21.884 € |
Tres lecturas, y la tercera es la que no está en ningún sitio.
Primera: el híbrido es el ganador claro. Conserva dos tercios de su precio a tres años, y eso no es casualidad. Suma las cuatro cosas que sostienen un valor residual: fiabilidad demostrada, etiqueta ECO que da acceso a las ciudades con restricciones, demanda alta en el mercado de usado y una oferta que no se ha inundado de unidades.
Segunda: el eléctrico es el que peor lo lleva, con veinte puntos menos que el híbrido. Y también tiene explicación: el precio del coche nuevo ha bajado mucho, las ayudas hacen más atractivo comprar nuevo que usado, y el comprador de segunda mano no sabe medir el estado de una batería, así que descuenta esa incertidumbre del precio. Lo desarrollamos, con lo que está pasando en otros mercados, en ¿y si nadie quiere tu eléctrico dentro de cinco años?.
Tercera, y es la que cambia la interpretación: el diésel se mide a 90.000 km y los demás a 60.000. Eso no es un detalle metodológico menor. Significa que el 58,3 % del diésel corresponde a un coche que ha rodado la mitad más, porque un diésel medio hace más kilómetros. Comparar el 58,3 % con el 60,2 % del gasolina sin tener eso en cuenta es comparar dos cosas distintas: a igualdad de kilómetros, el diésel aguanta mejor de lo que sugiere la tabla. Es el tipo de matiz que se pierde cuando estos datos se copian en titulares.
Por qué el eléctrico pierde tanto si es más barato de tener
Aquí hay una aparente contradicción que merece resolverse, porque afecta a mucha gente que está a punto de dar el salto.
Un eléctrico es más barato de tener: gasta unos 295 € al año de energía cargando en casa frente a los 1.361 € de un gasolina, paga menos impuesto de circulación y va menos al taller. Lo tenemos desglosado en cuánto cuesta mantener un coche eléctrico al año.
Y sin embargo pierde 20 puntos más de valor. ¿Se compensa?
Depende de cuánto tiempo lo tengas, y ahí está toda la respuesta. Si lo vendes a los tres años, la depreciación extra se come buena parte del ahorro. Si lo conservas ocho o diez años, el ahorro anual se acumula y la depreciación deja de importar, porque a esa altura ya ha pasado su tramo fuerte y el coche vale poco de todas formas.
Traducción práctica: el eléctrico es una compra para quedárselo, no para cambiarlo cada tres años. Y si tu intención es cambiar pronto, el renting resuelve exactamente ese problema, porque el riesgo de valor residual lo asume la empresa: renting, financiación o contado.
Los cuatro factores que sostienen el valor
Por encima de la motorización, hay cuatro cosas que explican por qué un coche aguanta y otro no:
1. Fiabilidad demostrada. No la percibida: la que se ha visto en el parque durante años. Es lo que sostiene el valor de las marcas japonesas y lo que explica que un modelo con una avería famosa pierda valor incluso en las unidades que no la tienen.
2. Etiqueta ambiental. Es un factor que hace diez años no existía y hoy es determinante. Un coche que no puede entrar en las zonas de bajas emisiones tiene un mercado potencial mucho menor, y eso se paga en el precio de reventa. El mapa, en ZBE en España y las etiquetas, en etiquetas DGT y ZBE. Y si ya tienes uno sin etiqueta, las salidas están en coche sin etiqueta.
3. Oferta controlada. Un modelo que se ha vendido masivamente a flotas y a renting aparece en el mercado de usado en oleadas de unidades muy parecidas a la vez, y eso hunde el precio. Es el mecanismo menos conocido de los cuatro y uno de los más potentes.
4. Fuerza de marca. Por la fuente sectorial, los modelos que mejor aguantan son el Porsche Macan, cerca del 70 % a tres años, y el Toyota RAV4 Hybrid, en torno al 68 %. Otros que se citan con buena retención son el Toyota Land Cruiser, el Toyota Hilux, el Toyota Yaris y el Tesla Model 3.
Sobre esa lista, dos avisos honestos. Uno: son los modelos que nombra la fuente, con cifras aproximadas, y no un ranking nuestro. Dos: no vamos a publicar un ranking propio por modelo con porcentajes, porque no tenemos una serie propia de valor residual y las listas que circulan por internet mezclan fuentes, años y metodologías distintas sin decirlo. Preferimos dar bien los datos por motorización, que sí están medidos, que dar mal cuarenta modelos.
Del Tesla Model 3 sí tenemos el coste de tenerlo calculado, y es un caso interesante: Tesla Model 3, 7.500 € más caro que un Golf y más barato de tener.
Cómo usar esto al comprar, en tres decisiones
Decisión 1: nuevo o usado. Los porcentajes de arriba son la razón por la que el usado gana casi siempre en la cuenta económica. Si un coche pierde el 32-40 % en tres años, comprarlo con tres años significa que esa pérdida la pagó otro, y tú entras en el tramo en que la curva se aplana. La cuenta completa, en coche nuevo o de segunda mano.
Y un aviso de método que importa mucho: la pérdida de valor no se calcula con un porcentaje plano anual. La tabla oficial de Hacienda da valor retenido por antigüedad y la pérdida real por año va del 10,5 % al 23,5 % según el año en que estés. Para un usado se usa la proporción entre dos valores retenidos de la tabla, no una potencia. Está en depreciación de un coche.
Decisión 2: qué motorización. Con los datos delante:
- Si vas a cambiar de coche cada tres o cuatro años: híbrido. Es el que menos pierde y por bastante.
- Si vas a conservarlo diez años: la depreciación pesa mucho menos y manda el coste de uso. Ahí el eléctrico se defiende, si puedes cargar en casa.
- Si haces muchos kilómetros de carretera: el diésel sigue teniendo sentido, y su porcentaje de retención está medido a 90.000 km, no a 60.000.
- Si haces pocos kilómetros: gasolina pequeño. El ahorro de combustible de cualquier alternativa no compensa su sobreprecio de compra.
Las cuentas con números, en ¿merece la pena un híbrido?, diésel o gasolina y cuándo compensa un coche eléctrico.
Decisión 3: qué versión y qué color. Es lo que menos se piensa y sí influye en la reventa: un color corriente, un equipamiento medio-alto de los que se buscan y un motor de la gama central se venden antes y mejor que un color raro, un acabado base pelado o la versión más potente. Y las llantas grandes, que penalizan el coste de uso, tampoco se recuperan en el precio de venta.
Lo que no hace que un coche aguante mejor
Tres creencias que cuestan dinero:
- Los kilómetros bajos no compensan la falta de historial. Un coche documentado con más kilómetros se vende mejor que uno con pocos y sin papeles, que además levanta sospechas: cómo detectar un coche con los kilómetros manipulados.
- Pintar una pieza antes de vender no se recupera. Cualquier comprador detecta el repintado con un medidor de espesores y lo valora peor que un golpe declarado y descontado: precio de pintar una pieza del coche.
- Los extras caros no se pagan en la reventa. Casi ningún equipamiento opcional se recupera en proporción a lo que costó. Los que algo mantienen son los que el comprador de usado busca: climatizador, cámara, navegador integrado y asistencias.
Preguntas frecuentes
¿Qué coches se deprecian menos en España?
Por motorización, los híbridos no enchufables: conservan el 68 % de su precio de tarifa a los tres años y 60.000 km, según el índice GANVAM-DAT a cierre de 2025, frente al 60,2 % de un gasolina, el 58,3 % de un diésel a 90.000 km y el 48 % de un eléctrico puro. Por modelos, la fuente sectorial sitúa arriba al Porsche Macan, cerca del 70 %, y al Toyota RAV4 Hybrid, en torno al 68 %.
¿Cuánto pierde un coche de valor en tres años?
Entre un 32 % y un 52 % según la motorización, con los datos de GANVAM-DAT: el híbrido pierde un 32 %, el gasolina casi un 40 %, el diésel algo más del 41 % a 90.000 km y el eléctrico puro un 52 %. Es la partida más grande de tener un coche y la única que no se paga con facturas mensuales.
¿Por qué los coches eléctricos pierden tanto valor?
Por tres motivos que se suman: el precio del coche nuevo ha bajado mucho, las ayudas a la compra hacen más atractivo el nuevo frente al usado, y el comprador de segunda mano no sabe medir el estado de la batería, así que descuenta esa incertidumbre. No es un problema del coche: es un problema de información en el mercado de usado.
¿Entonces no compensa comprar un eléctrico?
Depende de cuánto vayas a tenerlo. Si lo vendes a los tres años, la depreciación extra se come gran parte del ahorro en energía, impuesto y taller. Si lo conservas ocho o diez años, el ahorro anual se acumula y la pérdida de valor deja de importar. El eléctrico es una compra para quedárselo; si quieres cambiar pronto, el renting traslada ese riesgo a la empresa.
¿El diésel se deprecia más que el gasolina?
En la tabla parece que sí —58,3 % frente a 60,2 %—, pero hay que leer la letra pequeña: el diésel se mide a 90.000 km y el gasolina a 60.000. Es un coche que ha rodado la mitad más. A igualdad de kilómetros, el diésel aguanta mejor de lo que sugiere la comparación directa de porcentajes.
¿Influye el color en el valor de reventa?
Sí, aunque menos que la motorización o el historial. Los colores corrientes —blanco, gris, negro, azul oscuro— se venden antes y con menos descuento que los llamativos, porque el mercado de usado es conservador. Y los acabados tricapa o perlados encarecen cualquier reparación de pintura, lo que también resta.
¿Merece la pena elegir el coche por su valor residual?
Como criterio único, no; como uno de los dos o tres principales, sí, porque es la partida más grande. La forma sensata de usarlo es combinarlo con el coste de uso: un coche que retiene mucho valor pero es caro de mantener puede salir peor que uno que retiene algo menos y es baratísimo de tener. Por eso publicamos las dos cifras por separado.
Fuentes consultadas
Consultas realizadas el 27 de septiembre de 2026.
- Índice GANVAM-DAT a cierre de 2025, elaborado por GANVAM con la tasadora DAT: valor retenido a tres años del 68 % en híbridos no enchufables (valor medio 21.350 €, a 60.000 km), 60,2 % en gasolina (unos 16.153 €, a 60.000 km), 58,3 % en diésel (a 90.000 km) y 48 % en eléctricos puros (valor medio 21.884 €). Recogido por Híbridos y Eléctricos el 25/03/2026
- Modelos con mejor retención citados por la fuente sectorial (Porsche Macan, Toyota RAV4 Hybrid, Toyota Land Cruiser, Toyota Hilux, Toyota Yaris y Tesla Model 3) y los cuatro factores del valor residual: misma fuente
- Tabla oficial de depreciación por antigüedad de Hacienda y método de la proporción entre valores retenidos: datos centrales de la web y metodología propia del proyecto
- Lo que no publicamos: un ranking propio de modelos con porcentajes de retención. No disponemos de serie propia de valor residual por modelo, y las listas que circulan mezclan fuentes, años y metodologías sin declararlo



