Casi nadie sabe lo que le cuesta su coche. La razón es sencilla: el gasto llega repartido en pagos que nunca se suman. El combustible se paga a plazos de cincuenta euros, el seguro una vez al año, la ITV cada dos, y la depreciación no se paga nunca hasta el día que vendes.
Esta sección junta todas esas partidas y las pone en la misma unidad, para que se puedan comparar entre sí y con lo que cuesta no tener coche.
Las partidas que contamos
Un coste anual honesto tiene ocho partidas, y saltarse cualquiera de ellas cambia mucho el resultado:
- Combustible, calculado con el consumo real y el precio medio nacional actualizado.
- Seguro, la prima anual efectiva.
- Impuesto de circulación (IVTM), que varía enormemente según el municipio.
- ITV, prorrateada entre los años que pasan hasta la siguiente.
- Mantenimiento programado, el que marca el fabricante.
- Desgaste, las piezas que se cambian por uso y no por avería.
- Imprevistos, la media de lo que se rompe sin avisar.
- Depreciación, lo que pierde el coche de valor cada año.
La última es la que más sorprende: en muchos coches pesa más que el combustible y el seguro juntos, y es la única que no se paga con una transferencia.
De dónde salen las cifras
Los precios de carburante proceden del Ministerio; los valores de depreciación, de las tablas oficiales del BOE. Cuando una cifra es una estimación propia o un precio medio de mercado, aparece marcada como tal en el texto. Puedes ver el detalle de cómo trabajamos en metodología y el listado completo en fuentes.