Hay una experiencia que se repite cada verano en los mostradores de los aeropuertos: reservaste un coche por una cifra que parecía una ganga y, cuando llegas a firmar, el total es otra cosa. A veces el doble.
No es un error ni mala suerte. El sector del alquiler lleva años funcionando así, con un precio de escaparate deliberadamente bajo y el margen real en lo que se añade en el mostrador. Entender la estructura es la única forma de que no te pille.
Vamos con las seis partidas que mueven el dinero, en orden de cuánto suelen cambiar el total.
1. La franquicia, que es la partida grande
Esta es la madre de todas y la que menos se entiende.
La franquicia es la cantidad que pagas tú si el coche se daña, antes de que entre el seguro. Y en el alquiler no es una cifra pequeña: puede ser de varios cientos o de más de mil euros, según el coche y la compañía.
Está ahí desde la reserva, aunque no te la hayan explicado. Y es el motivo por el que en el mostrador te van a ofrecer, con mucho entusiasmo, un seguro de reducción de franquicia: un suplemento diario que la baja a cero o casi.
Ese suplemento es caro. En un alquiler de dos semanas puede costar casi lo mismo que el alquiler. Y aquí es donde hay que decidir con la cabeza, no en el mostrador con la cola detrás.
Tres formas de cubrirlo, de más caro a más barato:
El seguro del mostrador. El más cómodo y el más caro. Su única ventaja real es que, si hay un golpe, no pagas nada y no tienes que reclamar a nadie.
Un seguro de exceso de franquicia contratado aparte, con una aseguradora independiente, antes del viaje. Cuesta una fracción de lo que cuesta en el mostrador. El inconveniente: si hay daños, la empresa de alquiler te cobra la franquicia igualmente y luego tú se la reclamas a tu aseguradora con la factura. Es papeleo, pero es mucho menos dinero.
La cobertura de tu tarjeta de crédito. Algunas tarjetas la incluyen. Casi nadie lo comprueba y bastante gente la tiene sin saberlo. Mira las condiciones de tu tarjeta antes de viajar, porque si la tienes, te ahorras las dos opciones anteriores.
El concepto de franquicia, con la misma lógica que en tu propio seguro, está en la franquicia del seguro del coche.
2. El depósito en la tarjeta
Al recoger el coche te van a bloquear una cantidad en la tarjeta de crédito. No es un cobro, es una retención: el dinero sigue siendo tuyo pero no puedes usarlo hasta que se libere, y eso puede tardar días o semanas después de devolver el coche.
Dos cosas importantes:
Casi siempre exigen tarjeta de crédito, no de débito. Y a nombre del conductor principal. Llegar al mostrador con una tarjeta de débito es la forma más rápida de quedarse sin coche, y pasa todos los veranos.
El importe retenido suele coincidir con la franquicia. Si has contratado la cobertura del mostrador, la retención baja mucho. Si no, cuenta con tener ese dinero inmovilizado.
Si vas con el presupuesto justo, esto importa más que el precio del alquiler: puedes tener dinero y no poder usarlo durante el viaje.
3. El combustible
Hay dos políticas y una es claramente peor para ti.
Lleno-lleno. Te lo dan lleno y lo devuelves lleno. Es la buena: pagas solo lo que gastas, al precio de la gasolinera.
Lleno-vacío, o cualquier variante en la que te venden el depósito al recoger. Pagas un depósito completo al precio que ponga la empresa, que nunca es el de la gasolinera, y lo que no gastes normalmente no se devuelve, o se devuelve con un cargo de gestión.
Busca siempre lleno-lleno, y si solo hay lleno-vacío, inclúyelo en la comparación de precios porque puede ser bastante dinero.
Un detalle práctico: devuélvelo lleno y guarda el recibe de la gasolinera, con la hora. Es la única defensa contra un cargo por repostaje que no corresponde.
Cuánto gasta de verdad un coche en un viaje largo, en cuánto cuesta un viaje en coche.
4. Los conductores adicionales
Cada conductor extra se cobra, normalmente por día. En un viaje de pareja en el que los dos van a conducir, esto es una partida real que no sale en el precio del anuncio.
Y es de las que no conviene ahorrarse haciendo trampa: si conduce alguien que no está en el contrato y hay un accidente, el seguro puede no cubrir nada. Ahí la franquicia deja de ser el problema.
Lo mismo con el recargo por conductor joven, que se aplica por debajo de cierta edad y es considerable.
5. Los extras que sí o sí vas a necesitar
Silla infantil, segundo juego de llaves, cadenas en invierno, portaequipajes. Todos se alquilan por día y todos son caros en proporción.
La silla es el caso más claro: alquilar una silla infantil dos semanas puede costar más que comprarla. Si viajas en avión, mira cuánto cobra tu aerolínea por llevar la tuya: muchas la facturan gratis.
El GPS ya no es un tema, porque el móvil lo hace mejor. Lo que sí conviene mirar es si tienes datos en destino.
6. Los cargos de después
Estos aparecen cuando ya has vuelto a casa y son los más molestos porque no puedes discutirlos en el mostrador.
Peajes y multas. Si cometes una infracción, la empresa paga y te la repercute, más un cargo de gestión por identificarte ante la administración. El cargo de gestión suele ser mayor que la multa.
Limpieza. Si devuelves el coche en un estado que consideren excesivo, hay tarifa.
Daños detectados después. Y aquí está la defensa más importante de todo el artículo.
La costumbre que te salva de casi todo
Haz fotos y un vídeo del coche antes de salir del parking. Las cuatro esquinas, los bajos de los paragolpes, las llantas, el parabrisas, el techo, el interior y el cuentakilómetros. Con la fecha y hora del móvil.
Y repítelo al devolverlo, incluso si no hay nadie para revisarlo, que es justo cuando hay más cargos sorpresa.
Esto son tres minutos y es la diferencia entre discutir un cargo con pruebas o sin ellas. Una raya en una llanta que ya estaba ahí es imposible de demostrar sin foto, y es exactamente el tipo de daño que se cobra.
Mira también el parte de daños que te dan al recoger: si hay golpes que no están anotados, haz que los anoten antes de salir, y quédate con una copia.
El cálculo honesto: ¿alquilar o llevar el tuyo?
No siempre sale mejor alquilar, y la cuenta no es la que parece.
A favor de llevar el tuyo: no hay franquicia desconocida, no hay depósito retenido, conoces el coche y no pagas conductor adicional.
A favor de alquilar: no pones kilómetros en tu coche, y los kilómetros tienen un coste real en depreciación que casi nadie cuenta. En algunos modelos son muchos euros por cada mil kilómetros: lo medimos en los coches que más se encarecen con los kilómetros.
Para un viaje de mil kilómetros con un coche propio en buen estado, llevar el tuyo suele salir mejor. Para un destino al que vas en avión, no hay debate.
Si quieres hacer la cuenta completa de lo que te cuesta cada kilómetro en tu coche, está en el coste real a cinco años.
Lo que preguntaríamos antes de reservar
Cinco preguntas, por correo o por teléfono, y la reserva deja de tener sorpresas:
- ¿Cuál es el importe exacto de la franquicia por daños y por robo?
- ¿Cuánto se retiene en la tarjeta y cuándo se libera?
- ¿La política de combustible es lleno-lleno?
- ¿Cuánto cuesta el segundo conductor por día?
- ¿Hay límite de kilómetros?
Si alguna respuesta es vaga, eso también es información.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio contratar el seguro que me ofrecen en el mostrador?
No. El coche ya va con el seguro obligatorio. Lo que te venden es una reducción de la franquicia, y puedes cubrirla por tu cuenta mucho más barato o con tu tarjeta de crédito.
¿Puedo alquilar un coche con tarjeta de débito?
Muchas compañías no lo permiten, porque necesitan bloquear la fianza. Confírmalo antes de reservar: es el motivo más frecuente de que alguien se quede sin coche en el mostrador.
¿Qué pasa si devuelvo el coche con menos combustible?
Si la política es lleno-lleno, te cobran lo que falta al precio de la compañía, más un cargo de servicio. Sale mucho más caro que repostar tú.
¿Me pueden cobrar una multa semanas después?
Sí. La empresa paga la sanción, te identifica ante la administración y te repercute el importe más un cargo de gestión.
¿Merece la pena el seguro de exceso de franquicia de terceros?
Suele ser mucho más barato que el del mostrador. El inconveniente es que si hay daños pagas primero y reclamas después.
¿Cuántas fotos hay que hacer al coche?
Las suficientes para cubrir las cuatro esquinas, las llantas, el parabrisas, el techo, los bajos de los paragolpes y el cuentakilómetros. Y repetirlas al devolverlo.
Fuentes
- Elaboración propia sobre la estructura de cargos habitual en el alquiler de vehículos: franquicia, fianza, política de combustible, conductores adicionales, extras y cargos de gestión posteriores. No se citan compañías ni precios porque varían por empresa, destino y temporada.
- El concepto de franquicia, aplicado al seguro propio, en la franquicia del seguro del coche.
- Coste de llevar el coche propio, en cuánto cuesta un viaje en coche.
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