Todo lo que sabemos mirar en un coche usado se aprendió con motores de combustión. Kilómetros, año, historial de distribución, humos, holguras. Y casi nada de eso sirve igual en un eléctrico.
Un eléctrico usado se compra mirando una sola cosa por encima de todas las demás, y es un dato que no aparece en los anuncios: cuánta capacidad le queda a la batería.
Este artículo explica cómo pedirlo, cómo interpretarlo y qué más cambia respecto a comprar un usado normal.
Qué mirar en un coche eléctrico de segunda mano
En un coche de combustión, el kilometraje es un buen indicador porque casi todo lo caro se desgasta rodando: distribución, embrague, escape, turbo. Cuántos kilómetros son demasiados es una pregunta con sentido, y la respondemos en cuántos kilómetros son demasiados.
En un eléctrico, la mayoría de esas piezas no existen. No hay distribución, no hay embrague, no hay escape. Lo detallamos en el mantenimiento de un coche eléctrico.
Lo que sí se degrada es la batería, y la batería no se degrada solo por kilómetros. Se degrada por ciclos de carga, por temperatura y por el tiempo que pasa a estados de carga extremos. Un eléctrico con 120.000 km cargados despacio en casa puede estar mejor que uno con 60.000 km que ha vivido enchufado a cargadores rápidos.
Por eso el kilometraje deja de ser el indicador principal. Y por eso el vendedor que solo te enseña los kilómetros no te está enseñando lo que importa.
El SOH: el número que hay que pedir
El estado de salud de la batería —SOH, state of health— expresa qué porcentaje de su capacidad original conserva. Una batería al 100 % está como salió de fábrica; una al 85 % almacena el 85 % de lo que almacenaba.
Traducido a lo que notas: una batería al 85 % te da un 85 % de la autonomía original. Si el coche homologaba 300 km, ahora hará del orden de 255 en las mismas condiciones.
No vamos a darte un umbral numérico de «SOH aceptable».
No existe una norma española ni una fuente oficial que fije a partir de qué porcentaje una batería está «mal», y cada modelo se degrada con su propia curva. Cualquier cifra redonda que encuentres por ahí es la opinión de alguien.
Lo que sí es objetivo: el SOH es medible, el vendedor puede obtenerlo, y comparar dos coches por su SOH sí tiene sentido. Pídelo en los dos y compara. Eso no requiere que nadie te diga cuál es el listón.
Cómo se consigue
Tres vías, de más a menos fiable:
- Informe del servicio oficial de la marca. Es la mejor: un diagnóstico con el equipo del fabricante, en papel y con fecha. Cuesta dinero y hay que pedirlo, pero en una compra de miles de euros es la inversión más rentable posible.
- Lectura por el puerto OBD con una herramienta que soporte ese modelo. Rápida y barata, aunque la precisión depende mucho del coche.
- Lo que muestre el propio coche. Algunos modelos indican la salud de la batería en el menú del cuadro; otros solo dan la autonomía estimada, que no es lo mismo —la autonomía estimada depende de cómo se haya conducido últimamente y puede engañar en las dos direcciones.
Pide el SOH por escrito y con fecha. Un vendedor profesional que no quiere facilitarlo te está diciendo algo.
La garantía de la batería: el segundo dato
Casi todos los fabricantes cubren la batería de tracción con una garantía específica más larga que la del resto del coche, normalmente ligada a un mínimo de capacidad conservada tras un número de años o de kilómetros.
Esa garantía no es la del taller ni la del vendedor: es un compromiso comercial del fabricante, y sus condiciones exactas las fija cada marca. Lo que hay que averiguar antes de firmar es concreto:
- cuántos años y cuántos kilómetros cubre, y desde qué fecha corre;
- qué umbral de capacidad garantiza;
- si es transferible al segundo propietario — no todas lo son en las mismas condiciones;
- si exige mantenimientos en la red oficial para conservarse.
Ese documento es el que decide qué pasa si la batería se degrada más de la cuenta. Y se suma, no sustituye, a la garantía legal que te debe el vendedor: si compras a un profesional, el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores te da hasta tres años de garantía de conformidad, reducibles por pacto a un mínimo de uno en un bien de segunda mano. La mecánica completa está en la garantía de un coche de segunda mano.
Comprando a un particular no hay garantía de consumo, solo el saneamiento por vicios ocultos del Código Civil, con seis meses de plazo. En un eléctrico, donde el componente caro es uno solo y su estado es medible, esa diferencia pesa más que en un coche normal.
Lo que sí conviene preguntar sobre el uso anterior
Como el SOH no lo explica todo, tres preguntas que ayudan a interpretarlo:
¿Cargaba habitualmente en casa o en carga rápida? La carga rápida en corriente continua es cómoda y a veces imprescindible, pero usada como norma castiga más la batería que la carga lenta. Un coche que ha vivido enchufado a su cargador doméstico —como el de punto de recarga en casa— suele llegar mejor.
¿Dónde ha vivido? El calor sostenido degrada las baterías. No es lo mismo un coche del norte que uno que ha pasado ocho veranos al sol en el sur.
¿Se dejaba al 100 % o al 0 % durante largos periodos? Los extremos de carga mantenidos en el tiempo son los que peor sientan. Es una pregunta que un particular honesto sabe responder.
Ninguna de las tres es descalificatoria por sí sola. Sirven para entender por qué el SOH es el que es.
El otro lado de la moneda. Los eléctricos usados se deprecian deprisa: en China, el 80 % de las compraventas ya rechaza los de más de cinco años. Lo contamos en los eléctricos usados que nadie quiere. Para quien compra, es una oportunidad; para quien vende, un problema.
Lo que se comprueba igual que en cualquier usado
Un eléctrico sigue siendo un coche, y hay una lista que no cambia: neumáticos —que en un eléctrico se gastan antes, por peso y par—, suspensión, holguras, carrocería, historial y estado documental. Todo eso está en qué mirar al comprar un coche de segunda mano.
Añade dos comprobaciones propias:
- Que el cable de carga esté incluido, y cuál. El cable de modo 3 no siempre viene, y se compra aparte.
- El estado de los discos de freno. En un eléctrico frenan poco por la regeneración y se oxidan por falta de uso. Es un motivo real de defecto en la ITV.
Los trámites y los impuestos no cambian
Comprar un eléctrico usado es una compraventa normal, con sus mismas obligaciones:
- La transferencia y su tasa.
- El impuesto de transmisiones si se lo compras a un particular.
- El impuesto de circulación de tu ayuntamiento, que se calcula por potencia fiscal y no desaparece por ser eléctrico, aunque muchos municipios lo bonifican.
Y no hay impuesto de matriculación, porque ya se pagó —y en un eléctrico fue del 0 %, al emitir menos de 120 g/km.
Lo que sí conviene saber: la deducción del IRPF por comprar un eléctrico es para vehículos nuevos matriculados por primera vez a tu nombre. Un usado no da derecho a ella. Si estabas contando con esos 3.000 €, no están en esta operación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el SOH de una batería?
El estado de salud: el porcentaje de capacidad original que conserva. Es el mejor indicador del estado real de un eléctrico usado, mejor que el kilometraje.
¿Cómo sé el estado de la batería antes de comprar?
Pidiendo un informe al servicio oficial de la marca, con una lectura por el puerto OBD, o consultando el menú del propio coche si lo muestra. Lo más fiable es el informe oficial, por escrito y con fecha.
¿Importan los kilómetros en un eléctrico?
Menos que en un coche de combustión, porque no hay distribución, embrague ni escape. La batería se degrada por ciclos, temperatura y tiempo, no solo por kilómetros.
¿La garantía de la batería se transfiere al comprador?
Depende de la marca. Es una garantía comercial del fabricante, con sus propias condiciones, y hay que comprobar expresamente si es transferible.
¿La carga rápida estropea la batería?
Usada de forma habitual la castiga más que la carga lenta. No la inutiliza, pero es un factor a tener en cuenta al interpretar el estado de salud.
¿Puedo deducir en el IRPF un eléctrico de segunda mano?
No. La deducción exige que el vehículo se matricule por primera vez en España a tu nombre.
Conclusión
Pide el SOH por escrito, en los dos coches que estés comparando, y las condiciones de la garantía de la batería.
Con esos dos documentos delante, comprar un eléctrico usado deja de ser una apuesta y se parece bastante a comprar cualquier otro coche: sabes qué te queda y sabes quién responde si falla. Y antes de decidirte por un usado, compara con lo que cuesta uno nuevo con ayudas: está en precio de los coches eléctricos.
Sin ellos, estás comprando la pieza más cara del coche a ciegas — y en un eléctrico esa pieza es prácticamente el coche entero.



