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La ITV de un coche de GLP: qué miran que no miran en uno normal

Un coche de gas pasa la misma inspección que cualquier otro, más unas cuantas comprobaciones propias. Te contamos qué revisan, qué papeles tienes que llevar y los dos motivos por los que suelen suspender.

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Cifras verificadas con fuentes citadas al final. Cómo trabajamos.

Renault Clio V gris de tres cuartos delantero aparcado sobre grava

Pasar la ITV con un coche de gas no tiene ningún misterio, pero sí tiene unos cuantos detalles propios. Y como casi nadie te los cuenta hasta que estás en la cola, conviene llevarlos aprendidos.

La idea general es sencilla: tu coche pasa exactamente la misma inspección que cualquier otro, y encima unas comprobaciones extra por el equipo de gas. Ni más dura ni más cara por el hecho de llevar gas, pero sí con cosas añadidas que pueden suspenderte si las llevas descuidadas.

Lo primero: los papeles

Esta es la causa número uno de disgustos, y no tiene nada que ver con el estado del coche.

Si tu coche salió de fábrica con gas, no tienes que hacer nada especial: todo viene ya en la documentación, igual que el motor o los frenos.

Si tu coche se convirtió después, la instalación tuvo que quedar reflejada en los papeles del vehículo cuando se hizo. Eso significa que en la ficha técnica debe aparecer que es bifuel, con la referencia del equipo homologado que te montaron.

Si eso no está —porque la conversión se hizo mal, o porque nunca se completó el trámite—, la ITV no te la va a pasar por alto. Y arreglarlo a posteriori es más engorroso que haberlo hecho bien el primer día.

Antes de ir, mira tu ficha técnica. Si no encuentras ninguna mención al gas y tu coche lo lleva, llama al taller que hizo la instalación antes de pedir cita.

Lo segundo: la revisión periódica del equipo

Aquí está el otro gran tropiezo, y lo contamos entero en el depósito de GLP caduca a los diez años.

Resumiendo: la instalación de gas tiene que ser revisada cada cuatro años por una empresa instaladora autorizada, y el depósito caduca a los diez. Son dos cosas distintas de la ITV, y la responsabilidad de tenerlas al día es tuya.

Si llegas a la inspección con el depósito caducado, el problema no es que te suspendan: es que ya no deberías haber estado repostando gas.

Así que la comprobación de verdad no se hace en la estación de ITV. Se hace en tu casa, con el papel de la instalación delante, mirando dos fechas.

Qué revisan del equipo de gas

Una vez dentro, lo que miran es lo que esperarías si piensas en qué puede salir mal con un depósito a presión y unos conductos:

Que no haya fugas. Es lo primero y lo más importante. Un olor raro al repostar o cerca del maletero es motivo para ir al taller antes de ir a la ITV, no después.

El estado del depósito y de sus sujeciones. Que esté bien anclado, sin golpes, sin corrosión. Vive debajo del coche y se come todo lo que salta de la carretera.

Los conductos y las conexiones. Que estén en su sitio, sin rozaduras, sin arreglos caseros.

Que la instalación sea la que dicen los papeles. Es decir, que no te hayan cambiado piezas por otras sin homologar.

Y luego, todo lo normal: frenos, luces, suspensión, emisiones, holguras. Un coche de gas no se libra de nada de eso.

Las emisiones: una buena noticia

Si hay un sitio donde el gas juega a favor, es aquí.

El GLP quema más limpio que la gasolina en varios de los parámetros que mide la inspección. No es una garantía de aprobado —un motor en mal estado contamina igual con gas que sin él— pero es raro que un coche de gas bien mantenido tenga problemas en esta parte.

Eso sí, la medición se hace como corresponda al vehículo, y conviene llegar con el motor caliente y el coche en condiciones, igual que con cualquier otro.

Los dos motivos por los que suelen suspender

Después de todo lo anterior, si tuviéramos que apostar:

Uno: papeles que no cuadran. Instalaciones que nunca se legalizaron del todo, fichas técnicas sin actualizar, equipos cambiados sin reflejarlo. No es un problema mecánico, es administrativo, y se arregla con tiempo y con el taller que lo hizo.

Dos: la revisión del equipo caducada. La gente se acuerda de la ITV porque llega la notificación, pero la revisión cuatrienal del gas no te la recuerda nadie. Apúntatela en el calendario del móvil el día que la hagas.

Ninguno de los dos tiene que ver con que el coche esté bien o mal cuidado. Son despistes. Y por eso duelen más.

Cuánto cuesta

La tarifa de la ITV no sube por llevar gas. Pagas la que corresponda a tu tipo de vehículo y a tu comunidad autónoma, igual que todo el mundo. Lo tienes desglosado en cuánto cuesta la ITV.

Lo que sí es un gasto propio del gas es la revisión cada cuatro años del equipo, que va por su cuenta y la cobra el instalador.

Antes de pedir cita, tres comprobaciones de cinco minutos

  1. Mira la ficha técnica y comprueba que aparece la instalación de gas.
  2. Busca el papel de la última revisión del equipo y mira la fecha. Si han pasado cuatro años, pide cita con el instalador antes que con la ITV.
  3. Calcula la caducidad del depósito: diez años desde la matriculación si es de fábrica, o desde la instalación si se convirtió.

Si las tres están en orden, tu coche de gas pasará la inspección exactamente igual que cualquier otro. Y si alguna falla, mejor saberlo hoy que en la cola.

Qué miran exactamente, y qué suele fallar

Conviene llegar sabiendo qué van a revisar, porque casi todos los desfavorables de un coche de GLP son por lo mismo y casi todos se evitan.

La documentación de la reforma. Es lo primero y lo que más suspende. La instalación tiene que estar anotada en la ficha técnica, con su certificado y su taller autorizado. Un equipo bien montado pero sin papeles es un desfavorable.

La fecha del depósito. Caduca a los diez años y hay que poder demostrar que está en plazo. Si has llegado aquí con esa fecha encima, lee primero el depósito de GLP caduca a los diez años.

La estanqueidad de la instalación. Que no haya fugas en conductos, conexiones ni en el propio depósito. Esta es la parte puramente técnica y la que menos problemas da si la instalación es seria y está revisada.

Y el comportamiento del motor con los dos combustibles, porque la emisión se mide y el coche tiene que cumplir en el modo que le corresponda.

El patrón, repetido: lo que suspende casi nunca es el gas, son los papeles. Un coche con la instalación en regla y la documentación al día pasa la ITV con la misma facilidad que cualquier otro.

Lo que conviene llevar en la guantera

Una lista corta, porque llegar sin ella es la forma más tonta de perder una mañana y la tasa:

  • Ficha técnica con la reforma anotada. Sin esto no hay nada que hacer.
  • Certificado de la instalación, del taller autorizado que la hizo.
  • Última revisión del depósito, la que toca cada cuatro años.
  • Y el permiso de circulación, como en cualquier inspección.

Si te falta algo de esto y la instalación es antigua, merece la pena resolverlo antes de ir, no después de un desfavorable. Reunir los papeles cuesta menos que repetir la inspección.

Si te sale desfavorable

No es el fin del mundo, pero tiene plazos y conviene conocerlos.

Un desfavorable te da un plazo para subsanar y volver, normalmente pasando solo la parte que falló y con una tasa reducida. Lo que no puedes es seguir circulando como si nada: lo explicamos en qué pasa si no pasas la ITV y en por qué se suspende la ITV.

Y un aviso que va más allá de la ITV: si el problema es la instalación de gas, el desfavorable también es un problema con tu seguro. Una instalación en mal estado o sin documentar es exactamente el tipo de cosa que una aseguradora mira con lupa cuando hay un siniestro.

Preguntas frecuentes

¿Pasa la ITV con más frecuencia un coche de GLP?

No. La periodicidad depende de la antigüedad y del tipo de vehículo, no del combustible.

¿Cuesta más cara la ITV si llevo gas?

No. La tarifa es la misma que para cualquier coche equivalente.

¿Qué pasa si el depósito está caducado?

No deberías estar repostando gas con él. Hay que sustituirlo o desinstalar el equipo antes de pasar la inspección.

Me he comprado un coche de gas de segunda mano, ¿cómo sé si está todo en regla?

Pide la ficha técnica y el justificante de la última revisión del equipo. Si el vendedor no los tiene, es una señal, y además vas a heredar tú el problema.

¿Me pueden quitar la etiqueta ECO si suspendo?

La etiqueta depende de las características del vehículo, no del resultado de una inspección concreta. Pero si acabas desinstalando el equipo de gas, el coche vuelve a ser lo que era y la etiqueta cambia con él.

¿Y si mi coche es diésel?

Entonces no vas a tener esta duda, porque un turismo diésel no se puede convertir a gas en España. Lo explicamos en ¿se puede convertir un diésel a GLP?.

Fuentes

  • Diariomotor, sobre las diferencias de la inspección en vehículos de GLP y GNC frente a uno de gasolina.
  • Normativa española de instalaciones de GLP en vehículos, sobre la revisión cuatrienal por instalador autorizado y la caducidad del depósito.
  • Norma ECE/ONU R-115, que regula la homologación de los equipos de gas en Europa.

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